Aquella tardecita parecía una más de tantas. Miércoles, ya se habían agotado los comentarios futboleros del fin de semana, todo lo sucedido en algún bailongo de la zona y pasado revista a la vida social, alguna parejita nueva que alguien descubrió por ahí.
La tonga Giardello venía con su canasto vacío de vender pasteles fritos con hojaldres de alta ‘factura’ en la cancha de pelota situada al fondo del almacén y bar de los hermanos Purtcher, a paso re re lento mucho más que siempre , probablemente que se había perdido la ganancia de la tarde en algún mano a mano. No de balde lo llamaban ‘La Tonga’ aunque no siempre ligaba y es que tal vez con su pachorra trataba de postergar lo más posible el estado de cuentas a su ‘vieja’ Doña Maruja.
De pronto la quietud tuvo un cambio radical. El perro de Don José Rostagnol, que era de lo mas ‘bolulento’ y dormilón paso como chijetazo por entre las piernas de la muchachada, a lo que Mario Oudri comento “se ve que en el aire tibio hay olor a perra alzada”. Cabe aclarar que para los que no lo conocieron, que dicho ‘perro’ por leguas y leguas a la redonda, gozaba de una reconocida fama por lo ‘culón. Solía decir Gilo Granotich, que en el verano dormía la siesta a la sombra del ‘culo’, (¡pavadita nomás!).
De ahí en más fue todo locura. El ‘Pato Lacoste’ en una bicicleta con los cuernos para arriba venia de vereda en vereda, cruzando la calle, saltando cordones y esquivando cuanto bulto se le atravesaba. Antonio ‘el loco’ Ferreira apareció como tiro por la ‘Zorrilla de San Martín’ en su forchela descapotada a bigote libre, y tras cartón el ‘Lungo’ Humberto Fava paso de corcho hundido con 2 sifones de soda, tal vez medio atrasado en el reparto, con rumbo al bar de Pancho Molinari.
En la Bradford de Roberto Dávila con el Charabón Méndez al volante y ‘Tico’ Manito de copiloto y decorado con su clásica camiseta blanca, pasaron a raja lo que venga, dejando una donación de humo, por el’ campeonato’.
Por la vereda frente a la despensa de Raúl Viggiano, y al tranco apretadito caminaba el ‘Loco’ Dávila, con las manos en los bolsillos del saco y la cabeza levantada. Detrás del camión de Alcides Maidana, estacionado frente a la vieja herrería situada en el predio de don Basilio Oudri, apareció ‘La lechuza’ González camuflado con la solapa de un largo sobretodo y con su clásico paso de 2 por 4, como para no llegar tarde quien sabe a dónde, que cuando la ‘Polilla’ lo vio le pego el grito, “¡hey Gonzalito no me deje el barrio solo!”.
Alfonso ‘Sandunga’Oudri que venía de la Unión Cristiana comento, “¿Que pasa estamos todos locos?”, y siguió rumbo a su casa a los fondos del taller de la Flia.
Ya se estaba normalizando la cosa cuando del bar Viggiano salió como pedo ‘El Culon’ Godoy, con una maleta al hombro y con la mano derecha sujetando el banquito plegable que usaba para mirar los partidos de pelota de mano en el frontón de los hermanos Purtcher, por esos tiempos bajo la tutela del ñato Bone, que cuando Mario Oudri lo vio comento nuevamente “es un loco de 7 suelas, zapatero remendón el hombre”.
Y tras cartón otro ‘Loco’, El Tito’ Wirth, que venía en bicicleta arremangado hasta las rodillas, se detuvo un par de minutos, sacudió la cabeza, largó una carcajada y siguió viaje.
Ni tiempo para el comentario porque en la Ford del padre paso como cuetazo Shelton Coitinio y detrás lo siguió a 80 y capota baja el ‘Pocho’ Parentelly. La ‘polilla’ Cairus no aguanto más y salto como sapo de goma para el medio de la calle gritando “¡después no quieren que pasen los accidentes!”. Estaba recuperando la zapatilla ‘ranchera’ que se le había salido, cuando se sintió el motor de la camioneta de Sergio Berger que salía del Centro Social, como tiro, recuperando rueda.“¡Otro más!” grito la ‘Polilla’. Isidoro Martínez como suavizando comento “se van para Cardona”. “Se van a hacer pelota…” retruco la ‘Polilla’ que salió nuevamente para el medio de la calle y señalando con el dedo índice en alto pego el grito “¡que te lleve Sixto!”.
(Cabe aclarar que esa frase la usaba cuando se hacía ‘el maluco’, pero era un deseo no muy halagador, porque por esa época, Sixto Rodríguez era el chofer del coche fúnebre de José Rostagnol Arnoulet, cosas que pasan, o que nadie quiere que pasen.)
Después más tranquilo se sentó, sacudió la cabeza y comento “Que noche de diablos que andan sueltos.”
No había pasado mucho rato, cuando de algún bar cercano aparecieron caminando al mejor estilo ‘tropezón libre’, Florencio ‘Payanca’ Castillo y Amilcar ‘El Tuerto’ Álvarez. “Que yunta brava” comento ‘Manru’, a lo que Amilcar retrucó, “muchachos váyanse a dormir que es noche de luna llena, los lobos aúllan de hambre y andamos todos los locos sueltos”. Y era verdad, una luna gorda se elevaba lentamente detrás del horizonte, arañando la noche con garras de espinillos.
Ahí caímos todos en el mismo asunto. Kinato Artus antes de marcharse comento “yo no creo en brujas pero que las hay las hay”, y cuando se iba alejando ‘Isidoro’ Martínez le pego el grito “¡cuídate gringo que Menjem anda haciendo magia negra por el pueblo!”.
Después de a poco nos fuimos retirando rumbo al descanso casi sin mucho comentario, pero ‘apretando’ todo lo que estaba ‘flojo’.
Walter González.