14 – El hombre Mameluco

Si bien aquella tarde pintaba ser como casi todas, la verdad que la realidad fue otra. Observando bien a la rápida a los integrantes de la barra, nos dejaba ver un promedio de edad bien nivelado, bastante parejito.


Es que cuando los mayores se empezaban a retirar ayudados por la edad, que les permitía otras actividades, los más tiernos venían empujando fuerte. Pero no les era fácil por aquello de no tener laboro u otras actividades propias de la edad que los dejaba expuestos a toda clase de bromas.


Para Winston Oudri, no figuró para nada ninguna excepción. Tanta cañada Rochón, tanto ping- pong en la carpintería de Juancito Rojas o mesas de billar en el Club Peñarol hicieron decidir a su padre Don Basilio, en formarlo en la fila de los “ocupados”. Corte decisivo de no demorar el asunto, le cayó con las primeras instrucciones, y se ve que le tiró con el primer overol que encontró a su paso.

Cierto que con algunos trabones, recién lavado pero con mucho indicio de “oil” y horas de uso, tal vez no tanto de trabajo. Eso sí, hay que destacarlo, talle  súper grande, dejando ver que había abrigado todos los talles mayores.

Volviendo a la realidad de aquella tarde, Winston Oudri se había ganado la titularidad para estar en la esquina metido en su “nuevo” overol, no sin antes tener que soportar toda clase de bromas con respecto a su entrada triunfal por el túnel de la fuerza laboral.

Si señores la vida es así, a pesar de formar con algunos “chops” en los días de pago, el amigo Winston jamás se pudo sacar el apodo de “Mameluco”.

Walter Gonzalez

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