17 – «Formula-T-ando»

Que linda que estaba aquella tarde, cierto que con el calor que hacia invitaba a la muchachada a sumergirse en un desgano total. Pero como siempre, cualquier tema podía aparecer de un momento a otro, y  la ‘chispa saltó’ cuando apareció en el medio de la calle la ‘Forchela’ de Don Gil Andujar, piloteada por Ismael Carrizo, llevando como acompañantes a Quicho Lezcano y el mudo Pepe Andujar, (mudo de verdad).

No era muy común lo que estaba sucediendo, pero igual recibieron una calurosa gritería por parte de la barra, aunque el único que saludo fue el ‘mudo’ porque Lescano ni ‘mosqueaba’ y Carrizo no daba abasto a manejar derecho, iban envueltos en una aventura total.

Y palabra va, comentario viene, el tema derivo en las carreras de forchelas preparadas, de gran popularidad por aquellos tiempos. Por supuesto que los ídolos de la barra y el pueblo entero eran los hermanos Arrambide. José Alberto derrochando muñeca, sabiduría y la experiencia adquirida al volante de la ONDA en sus viajes diarios a la radial Conchillas, le daban todo el aval necesario para pilotear la maquina preparada por su hermano Carlitos, de reconocida fama como mecánico y gran experto en la línea de motores  “Diesel” entre otras cosas.

Mario Oudri cada vez que se cruzaba con alguno de los Arrambide, comentaba “Que flia que tiene buena Onda”, “no te lo creas” solía contestar Hugo hijo de José Alberto y Doña Morocha Romero. Cabe recordar que el popular Carlitos también supo destacarse como un intrépido volante antes de darle paso a su hermano.

Y entre tantos buenos colaboradores no podemos dejar de mencionar la señera figura de ‘Miche’ Colo, que armaba un cigarro, Río Novo “bien gordo”, que aunque lo mantenía gran parte del tiempo apagado, lo paseaba de un lado a otro de la boca con total maestría, eso si le duraba toda la carrera y otro poco mas.

Un valor muy voluntarioso ‘el Michelín’, y muy bien mirado por los amigos de contar historias increíbles, porque cuando el narrador de turno terminaba su relato, el lo afirmaba con un rotundo “yo estaba”, descolocando por completo al mas suspicaz de los presentes, y respaldando en forma generosa al narrador de turno. Hincha No 1 de los Peñaroles, tuvo su justo homenaje cuando fue despedido en viaje a su última morada envuelto con la bandera del club de sus amores.

Donaldo ‘Chiquillo’ Combe Carrizo, que se había entretenido unos momentos a escuchar los comentarios, antes de seguir su recorrido rumbo al viejo Centro Social, donde todas las noches apuraba sus partidas de conga comentó; “La elite carreristica en cuestión siempre se mostró por demás amigable y generosa, con las aspiraciones de los muchachos, en aquello de las maniobras del amor cuando de campear alguna media naranja se trataba, donde no importaba ni la cantidad de jugo, ni la pulpa, ni su procedencia ya fuera Salteña o de algún pago cercano. Y agregó por supuesto que las muchachas también le tomaban el ‘tiempo’a algún medio limón que pudiera ser partido”, termino diciendo.

Cuando Chiquillo termino su perorata, ‘La polilla’, en tono como para impresionarlo le grito fuerte, “aborrece hermano antes de que sea demasiado tarde!”. Chiquillo largo algo parecido a una carcajada y salio caminando con paso cancherito y estilizado, bella mezcla entre ‘Pedro Navaja’ y el ‘Turco’ Machuca. Eso sí, muy fusilado por las miradas de todos los presentes.

Y así a medida que “corría” la noche empezaron a tomar sus ‘tiempos’ los Arrambide, los Avonde, el Vasco Laza,  Marimon, Juan Schnyder y Marne Girones, (creo de Las Tarariras) y talvez alguien que lo ‘abandono’ mi memoria. Y por supuesto como olvidar al popular Don Alberto Cha, que según Isidoro Martínez que fue muy generoso, dijo que siempre salía 5to o talvez le dio pena decir que llegaba después de todos los demás. Recuerdo que mi viejo Juan, de puro porfiado nomás siempre le jugaba a Don Alberto Cha porque decía que el día que rompieran todos pagaría un platal.

Ya en las postrimerías de los eventos carreristicos aparecieron dos nuevas escuderías en nuestro pueblo. La maquina preparada por el ‘Gringo’ Gandarias y Rolando Oudri con la colaboración de los talleres Toscazo y Prieto y el taller de Don Basilio Oudri, la cual pintaron de color verde y la bautizaron “La Cotorra”, tal vez para mojarle la oreja a la ‘Lora’ José Alberto Arrambide.

Lo lamentable fue que no corrieron buena suerte a pesar del ‘color’, ya que compitiendo de locatarios, con Rolando al volante, un ‘derrape’ furioso y desafortunado, gracias a una mancha de aceite según lo afirmo Miche Colo (que estaba cerca), los dejo fuera de carrera al reventarse la maquina contra algo mas duro.

La otra escudería fue la del taller Automotora Ombúes de la Flia Méndez, donde  mecánicos y pintores de reconocida fama preparaban la maquina con alto estándar de tecnología y colores brillantazos, que combinaban con el overol también colorinche y  pitucon de su piloto Abdolatif ‘Chocotito’ Méndez, todo un verdadero campeón, que cuando terminaron las carreras de Ford  T, donde cosecho numerosos triunfos, se subió a otras categorías para dejar bien en alto los prestigios de todos los tuercas y seguidores de su querido pueblo.

Y así entre aceleradas, banderas a cuadros y olor a goma quemada, la noche ‘acelero su tiempo’, y se nos ‘dispararon’  los recuerdos y a veces pienso que ‘Chocotito’ Mendez y Jose Alberto Arrambide nacieron en lugar y época equivocada. De no haber sido así, no era Michael Schumacher el que andaba desperdiciando la ‘champaña’.

Walter González.