
Que invierno aquel invierno del 18,
24 de junio “San Juan” pa’ no ser menos.
Me lo contó la abuela,
el viento ensayaba vidalitas tristes
en aquel rancho de aleros indefensos.
Y lo marca la historia, como cayo de nieve
aquella noche negra, cuando nació mi viejo.
Una buena señora que parteriaba el pueblo
lo vio por vez primera,
arrullado entre sombras, candiles y trebejos.
La vida lo puso en esta tierra en blanco y negro,
semilla de un árbol que lo arrojo en el tiempo,
sin siquiera dejarle un solo sentimiento.
Y así se formo sin el reparo de abrigos ventajeros
gateando “el puma” a pecho descubierto.
Salarios tempraneros le llevaron la infancia
y aquel viejo colegio tenía solo tercero.
Igual así se peleo los pamperos,
con la fuerza tenaz de los mas buenos,
y así se formo en trillos y entreveros.
Lo vieron los bailongos y las mozas,
le curaron las nanas con sus besos.
Y así se formo siempre entre versos
Y el calor amistoso del tropero.
Fue amigo de pobres y de ricos
y los más tiernos le siguieron el juego.
Los viejos bodegones conocieron su verbo,
y atentos parroquianos escucharon sus versos.
Milongas, tangos, valses, polcas y rancheras,
alegres chascarrillos de gauchos refraneros.
Y así fue como vivió mi viejo,
siempre de frente ganándose la vida
que lo trajo a esta tierra en blanco y negro.
Y el le puso color, al amigo,
al niño, al anciano al mundo entero.
Su sola presencia borraba las tristezas.
No importaba que la adversidad, que siempre lo seguía
cuando eran “buenas” lo dejara afuera.
Y así se fue formando una quimera,
a corazón limpio y rienda suelta.
Se le veía siempre primero en la partida,
no de balde se había doctorado
en los mejores pizarrones de la vida.
Y así fue como le toco transitar
un duro camino de piedras y de espinas.
A las piedras las transformo en cimientos y viviendas
que lo saludan con el humo de tibias chimeneas.
A las espinas les dio forma de flores y rubíes,
y les pinto colores que le pidió al arco iris.
Y así fue como vivió mi viejo.
un canto el puro reflejo de su vida sin igual.
Como lo van a extrañar los muchachos de la “barra”
el camino, la guitarra, sus perros, el mundo entero,
cuando no lo vean pasar, por las calles de su pueblo.
Walter Gonzalez “Chalchalero”
«Gatear el puma» era una referencia del viejo Juan a una moneda dorada con el referido animal en uno de sus lados.