
Entre las cosas lindas y positivas que la vida nos deparo cuando llegamos a Australia, fue poner a Jorge y su familia en el mejor camino que la amistad puede ofrecer, para empezar a recorrerlo.Con acordes de guitarras, acompañando y cantando zambas, tangos, milongas y donde nunca faltaron por supuesto las anécdotas, de sus queridos pagos.
Su solidaria voz y su talento siempre dijeron presente en reuniones familiares, peñas y todo lugar donde fuera necesaria la presencia de manos guitarreras.
Con ese marco mágico de canciones, asados y bailes típicos fuimos criando nuestros hijos, junto con los hijos de otros amigos, que supieron en sus años juveniles mantener nuestras tradiciones, con bailes y malambos donde se lucían con ajustados zapateos y hacían prevalecer su gran destreza en las rutinas de boleadoras, bombos y cuchillos siempre con la esperanza de seguir adelante defendiendo nuestras tradiciones.
Tal vez así de simple fue la cosa, familias, amigos guitarreros y bohemia.
“Giorgio” gracias por tu humildad, tu sencillez y todo lo que supiste enseñar con tu manera de ser, gracias por tu vida.Como dice la canción todo pasa y todo queda y como esta escrito en el legado de todos los seres humanos, tu vida y tu presencia física han llegado al final ,pero nos a quedadoA quienes tuvieron la suerte de conocerte y escucharte, el legado de tu voz tu guitarra y tu sincera amistad.
A tu familia en especial el recuerdo de buen esposo, buen padre y un cariñoso nono.Y para quienes tuvimos la suerte de compartir momentos de tu vida, la riqueza de un excelente amigo.Se que tu guitarra estará en algún lugar esperando tal vez que alguno de tus nietos la rescate del silencio y continué enarbolando la bandera del canto y la amistad que supiste cultivar.
Yo por lo pronto templare mi guitarra si es que puedo, abriré una botella y pondré una copa más para brindar a la salud de tu recuerdo. Hasta siempre hermano.
Walter Gonzalez – 30/10/2008